Qué es la radioterapia y cómo prepararse para ella

15 de junio de 2014 0 comentarios

“La Radioterapia es el arte de operar sin bisturí”, dice un amigo mío. 

Y no va desencaminado, pues la radioterapia utiliza unas radiaciones, llamadas ionizantes (rayos X o Gamma) para destruir a los tumores. Al igual que la cirugía, la radioterapia es un tratamiento local o locorregional. Es decir, con las radiaciones ionizantes podemos “matar” las células malignas tanto del tumor como de los ganglios linfáticos vecinos.

Para poder dar la radiación con acierto y puntería hacia nuestra diana, el tumor y los ganglios, necesitamos hacer una preparación previa a la realización del tratamiento. A este proceso lo llamamos simulación. Consiste en hacer una TAC o escáner en las mismas condiciones en las que se va a recibir el tratamiento. Tras su realización se tatuarán unos pequeños puntos de tatuaje en la piel que nos servirán de coordenadas. Con las imágenes en “lonchas” que obtenemos se procede al siguiente paso que el diseño del tratamiento que llamamos planificación.

La planificación es un proceso casi de “corte y confección”. Se realiza de forma minuciosa y precisa en un ordenador especial llamado planificador. Aquí los médicos prescribimos la dosis de radiación que necesitamos para eliminar cualquier vestigio de tumor y ponemos unos límites de radiación máxima a los órganos sanos para que no sean dañados. En este proceso intervienen otros profesionales altamente cualificados e “invisibles” que son los Radiofísicos. Con su ayuda y destreza conseguimos que la cuadratura del círculo de dar la mayor dosis posible de radiación al tumor y la menos posible a los tejidos sanos, sea posible.

Una vez realizado este delicado proceso de planificación pasamos al proceso de tratamiento en un acelerador lineal de electrones. Aquí se verificará que lo planificado coincida con la realidad. La radioterapia se aplica en forma de sesiones ambulatorias diarias de lunes a viernes que suelen tener una duración de quince minutos aproximadamente. El número de sesiones es variable, pero de forma estándar suelen aplicarse de 25 a 30 sesiones de media.

La radioterapia es quizá uno de los tratamientos oncológicos más desconocidos por el gran público y no ha gozado de demasiada buena prensa, pues existe la idea generalizada de que “quema” a los pacientes y que pocas veces es curativa. Esto no es así. Afortunadamente toda la tecnología que acompaña a estos aceleradores lineales de electrones ha mejorado mucho, así como su fiabilidad, haciendo que los efectos secundarios sean cada vez más llevaderos y las tasas de curación más altas.


Su radioncólogo le explicará cuáles serán los efectos secundarios esperables en cada caso concreto para que esté preparado para ellos y le de tratamiento para minimizarlos. Confíe en él y siga sus recomendaciones. En la mayoría de los casos la radioterapia les permite hacer una vida activa y normal.

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