"Y ahora, ¿qué?"- Secuelas tras un cáncer

11 de mayo de 2016 4 comentarios

Cuando estamos en pleno tratamiento de quimioterapia nos encontramos metidos en una maratón en lo que lo único que queremos es llegar a la meta para terminar esta dura carrera. Pero… ¿cuándo se llega a la meta realmente?


Yo hace 15 meses que terminé mi maratón, pero la meta aún está lejos. Para llegar hasta ella tienes que sufrir aún un largo camino. Atrás quedaron los momentos más duros y ahora te tienes que enfrentar día a día a los cambios que aún sigue sufriendo tu cuerpo. Hay días que los dolores de articulaciones son tan grandes que te desanimas, pero echas la mirada atrás y te das cuenta que eso no es nada, que aún con dolores disfrutas de la vida. Me cojo mi mochila y me voy al gimnasio para que me duelan los músculos con motivo y cuando llego a casa os aseguro que me encuentro mucho mejor, me encuentro viva.
Con mis 40 años sufro una menopausia precoz como consecuencia de los tratamientos, lo que conlleva también una serie de cambios físicos, que por edad no esperaba encontrarme todavía: sofocos, algún kilo de mas,cansancio, cambios de humor, etc… pero vuelvo a mirar atrás y sigo siendo la mujer más feliz del mundo, la mujer que desde que terminó el tratamiento disfruta de cada segundo de su vida. Eso sí, los días previos a la revisión médica (la tengo cada 6 meses) es horrible. Esa semana estás más cansada que nunca, te duele todo el cuerpo mucho más, te notas cosas por todos los lados y cuando llega el gran día, a mi por lo menos me pasa, me entra un ataque de pánico y no puedo dejar de llorar hasta que no me dice en ese mismo momento el médico que está todo bien. Es una sensación horrible, un miedo que no puedo explicar e intento no llorar pero las lágrimas me salen solas sin poder evitarlo. Es cierto que en mi día a día no pienso en una recaída y no me preocupo ni lo más mínimo por mi enfermedad porque hago o intento al menos llevar la misma vida que llevaba antes y así quitarme los miedos de la cabeza.
En unos meses me harán la reconstrucción de mi pecho y ahora tampoco se a lo que me enfrento. Otro cambio más en mi vida…¿hasta cuando? A veces pienso en dejarlo todo como está, pero soy demasiado joven y aunque llevo una prótesis en verano en las piscinas o en la playa la gente te mira y es algo que aunque a mi no me afecta es desagradable. Me da miedo a no volverme a reconocer. A día de hoy ya estoy acostumbrada a verme en el espejo sin mi pecho, con el pelo rizado que me salió con la quimio y con una cicatriz de lado a lado. Me da pereza volver a estar ingresada, de médicos otra vez todo el día, pero también creo que si me someto a esa operación será el punto y final de esta historia, aunque también se que ahí no está la meta.
 Físicamente no tengo nada que ver con la Mary de hace 2 años y tampoco soy la misma persona que hace 2 años, pero aunque el cambio físico es enorme, me quedo con la chica de ahora que valora cada segundo de vida, que disfruta como si no hubiese mañana de todas y cada una de las cosas, que le dice a sus seres queridos lo mucho que les quiere e intenta pasar el mayor tiempo posible con su familia y amigos porque a ella le dieron tanto cariño y amor durante su enfermedad que estará eternamente agradecida porque sin ellos nunca hubiese podido salir adelante, que va a su trabajo tan contenta, que no para de hacer cosas porque sabe que el tiempo se puede acabar en cualquier momento, que sufre mucho cuando alguien lo pasa mal, que llora incluso cuando se entera que alguien desconocido para ella tiene cáncer, que intenta dar ánimos a todo aquel que ha pasado por lo que ha pasado ella intentando aportar toda su experiencia, que se preocupa por las cosas que tienen importancia y deja de preocuparle cosas insignificantes, que lo material es sólo material y lo que realmente importa son las personas y el amor hacia ellas, que el físico no importa ya que nos tenemos que quedar siempre con la belleza interior, que no es egoísta y prefiere dedicar su tiempo a satisfacer a los demás que a ella misma, que le gusta viajar y recorrer mundo porque aún quedan muchas cosas por ver y por vivir, que no se suele enfadar porque en la vida no merece la pena discutir porque no sabes que va a ocurrir mañana, que el futuro no existe para ella sólo el presente y lo disfruta como si fuese el último día, que disfruta de los pequeños detalles como si fueran castillos gigantes, que agradece hasta la más mínima muestra de cariño porque esos pequeños gestos le llenan el corazón , que interiormente se encuentra feliz y que se acuesta cada día sabiendo que el día ha sido maravilloso aunque haya habido algún problemilla, que procura sonreir siempre porque un día sin sonrisa es un día perdido y en su lista no quiere que haya más días perdidos, sólo días vividos, que desea transmitir a todo el mundo lo bonita que es la vida y lo fácil que es ser feliz teniendo salud, que es feliz con las pequeñas cosas que ocurren todos los días, que odia el egoísmo humano y que le da cada día gracias a Dios por levantarse.

Evidentemente me quedo con esta Mary aunque para llegar a ella haya tenido que pasar el peor año de su vida y que lleva meses intentando reconocerse físicamente, pero por dentro se reconoce de manera inmediata porque a la actual Mary no la va a volver a cambiar nada en el mundo, ni operaciones, ni reconstrucciones…será la misma Mary que acabo de describir, la que algún día está segura que llegará a la meta y que nada ni nadie detendrá, ni dolores, ni revisiones, ni miedos, ni nada y la que va a seguir luchando día a día por conservar la felicidad que inunda mi vida y que si no hubiese sido por mi enfermedad no la hubiese descubierto, por eso siempre hay que sacar el lado bueno incluso de las cosas malas, porque te enseñan a vivir la vida de una mejor manera valorando hasta lo mas insignificante. Nunca dejéis de sonreír a la vida porque sólo tenemos una y hay que disfrutarla día a día y segundo a segundo. Ojalá pudieseis meteros dentro de mi durante 5 minutos para que pudieseis valorar las cosas como yo las valoro y ver la vida a través de mis ojos…estoy segura que cambiaríais muchas cosas en vuestras vidas. Espero que mis palabras al menos sirvan para que reflexionéis y valoréis todas y cada una de las cosas buenas que nos ocurren a diario en nuestras vidas y que por tener otras preocupaciones sin importancia en la cabeza no nos damos cuenta de lo que tenemos alrededor.



4 comentarios:

  • Estefanía.. dijo...

    Gracias Pili, estoy comenzando en el camino pos quimio y viviendo lo que relatan. Gracias por hacernos entender que los dolores no significan necesariamente que es la enfermedad de vuelta y por ayudarnos a ver esa pelusa crespa que aparece con remolinos poblando nuestra cabeza. Eres muy generosa al compartir y no dudo que triunfará.

  • Ariadna González Psicóloga dijo...

    Me alegra mucho que te haya ayudado el testimonio de Mary, a darte cuenta de que aunque esas secuelas son desagradables, lamentablemente son normales. Algunas de ellas desaparecerán, pero otras no. Cuando se hagan difíciles de mantener a raya, es momento de consultar con una psicooncóloga como yo, para que puedas vencerlas. Un abrazo Estefanía, gracias por tus palabras.

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